CUANDO LAS LLAMAS ERAN CAMINOS

Narrado por Pedro Lino, Freddy Alberto Charcas Núñez, Diego Aranibar, Nibaldo Ceballos y Mario Mamani

Explorar el relato

La pampa parece inmóvil hasta que uno imagina una fila de llamas avanzando sobre ella.

Una tras otra.

Sobre sus lomos viajaban alimentos, lana, herramientas y otros bienes. Junto a la carga se desplazaban personas que conocían quebradas, aguadas, lugares de descanso y pasos capaces de comunicar zonas que hoy parecen muy distantes entre sí.

Tarapacá ya estaba conectada mucho antes de que las carreteras permitieran recorrerla en pocas horas.

Pedro Lino Mamani Mamani conserva recuerdos de caravanas que descendían desde sectores cordilleranos hacia quebradas y precordillera. En su relato aparecen conexiones con Camiña, Chiapa, Chusmiza, Sibaya y la pampa. Los productos circulaban de acuerdo con aquello que cada zona podía ofrecer y con las necesidades de quienes emprendían el viaje.

El intercambio podía realizarse mediante trueque.

Desde los territorios altos bajaban productos vinculados a la agricultura y ganadería de altura; desde las quebradas regresaban maíz, frutas y otros alimentos. Redes más extensas permitían que bienes provenientes de la costa también se incorporaran a esa circulación.

Cada producto llevaba consigo una geografía.

Para moverlo había que conocer mucho más que la dirección.

Una tropa requería agua. Los animales necesitaban alimentarse y descansar. El viajero debía reconocer el relieve, anticipar dificultades y calcular cuánto podía avanzar antes de volver a detenerse.

La llama hacía posible transportar carga por estos espacios, mientras el conocimiento de quienes conducían la caravana hacía posible el viaje.

En la memoria territorial aparecen también otras formas de desplazamiento.

La transhumancia estaba asociada al movimiento de los rebaños y sus pastores entre sectores con disponibilidad de agua y alimento. La caravana, en cambio, permitía transportar bienes y conectar distintos lugares mediante recorridos que podían extenderse durante jornadas.

Las dos prácticas compartían una misma exigencia: saber leer el paisaje.

Freddy Alberto Charcas Núñez recuerda desde Pica una región articulada por estas movilidades y por conocimientos transmitidos dentro de las familias. Su memoria de las rutas está estrechamente vinculada a su padre, Anselmo Charcas Pacha, y a una manera de desplazarse en la que conocer el terreno era indispensable. Su entrevista identifica las rutas y los caravaneros como parte importante de la memoria territorial de Pica, Matilla, precordillera y altiplano.

Los viajes también comunicaban a las personas.

Junto con los productos podían circular encargos, noticias familiares, novedades de otros pueblos y referencias útiles para quienes realizarían después el mismo trayecto.

Una caravana conectaba lugares que el mapa podía mostrar separados.

Diego Eduardo Aranibar Esteban aporta otra perspectiva desde el territorio del Huasco y Pica. En los antecedentes del proyecto aparecen conexiones entre Huasco, Pica, Cancosa, Mamiña y otros sectores, junto con antiguos trazados reconocibles en el paisaje. Su testimonio ayuda a entender estos espacios como territorios relacionados por movilidad, ganadería, agua y conocimiento de rutas.

También quedan huellas materiales.

La documentación asociada al trabajo territorial de Nibaldo Ceballos Carrero registra caminos troperos y reales, senderos, corrales, apachetas y otros elementos vinculados al tránsito en la provincia del Tamarugal. Algunos trazados pueden reconocerse por la repetición de huellas sobre el terreno, formadas a través de sucesivos desplazamientos. Su aporte al proyecto está relacionado precisamente con caminos y transhumancia.

El paisaje conserva esas marcas.

En ciertos recorridos aparecen además apachetas y otros lugares significativos para quienes viajaban. Su interpretación exige cuidado. Dependiendo de la familia, localidad o contexto, pueden asociarse a orientación, descanso, rogativa, agradecimiento o relación espiritual.

Un mismo elemento no necesariamente posee idéntico significado en todo Tarapacá.

Esa diversidad también forma parte del patrimonio.

Hoy las condiciones del viaje son diferentes. Las carreteras redujeron distancias y cambiaron la manera de trasladarse, aunque muchas de las antiguas rutas continúan siendo reconocidas por quienes conocen el territorio.

Mario Mamani propone mirar esa memoria desde el presente.

Su aporte está relacionado con la posibilidad de recrear e interpretar contemporáneamente una caravana, acercando su historia a nuevas generaciones y visitantes. Esta propuesta adquiere valor cuando la experiencia explica los conocimientos que hacían posible el recorrido y mantiene una diferencia clara entre la práctica histórica y una actividad turística desarrollada en la actualidad.

Ahí aparece una oportunidad especialmente interesante para el turismo cultural de Tarapacá.

Una experiencia asociada a las caravanas puede comenzar observando las huellas del paisaje, reconocer los distintos pisos ecológicos y explicar qué productos circulaban entre ellos. Puede incorporar el cuidado de las llamas, la preparación de la carga, los lugares de descanso y las decisiones que debía tomar una persona antes de iniciar un viaje.

La gastronomía ofrece otra puerta de entrada.

Maíz, charque y otros productos asociados a estos intercambios permiten llevar la historia desde el sendero hasta la mesa. Así, la movilidad caravanera puede ayudar a explicar cómo distintos territorios se complementaban entre sí.

De esa manera, el visitante deja de observar una llama únicamente como parte del paisaje.

Comienza a comprender un sistema de movilidad.

Una forma de intercambio.

Una red de relaciones entre cordillera, quebradas, precordillera, pampa y costa.

Y una enorme cantidad de conocimiento acumulado para poder recorrerlas.

Una caravana podía avanzar durante días.

A su paso quedaban huellas que otras personas volverían a reconocer.

Algunas permanecen todavía sobre la tierra.

Otras continúan en la memoria.

Antes del asfalto, hubo personas que aprendieron Tarapacá caminándola junto a sus llamas.